Explore "Tirante el blanco" by Joanot Martorell on Textopian. Read with annotations and highlights.
En éstas, Tirante, que estaba delante del porche esperando a los animales, sintió tan grandes gritos que creyó que el cielo se le venía encima. Ya a caballo, Hipólito le envolvió la pierna con martas cibelinas para que no se le enfriase y, de la mejor forma que pudieron, fueron hasta el portal de la ciudad donde los guardias le preguntaron adónde iba a aquella hora. Él respondió que iba a Bellestar para ver cómo estaban sus caballos, ya que pronto tenían que ir al campo de batalla. Cuando hubieron cabalgado media legua, Tirante dijo:
-Estoy preocupado por si a la princesa le ha ocurrido algún daño por culpa mía. Quiero volver y ayudarla si lo necesita.