Explore "Tirante el blanco" by Joanot Martorell on Textopian. Read with annotations and highlights.
El emperador, con muchas trompetas y timbales, hizo propagar por toda la ciudad que todos tuviesen a Tirante como primogénito suyo y césar del imperio. También hizo jurar a sus súbditos que, después de su muerte, lo tendrían como su señor y emperador. Y así fue hecho y, desde entonces, el nuevo príncipe Tirante fue nombrado césar del imperio griego. He aquí la llamada que hizo el emperador:
¡Escuchad lo que os hace saber la sacra majestad de nuestro señor emperador! Es cosa manifiesta para todos los súbditos de la imperial corona, las caballerías y actos dignos de memoria del animoso capitán y esforzado caballero Tirante el Blanco de Roca Salada, gracias a las cuales todo el imperio griego ha recibido, no solamente subvenciones, socorro, favores y continua defensa y ayuda, sino también la liberación de la opresión y del peligro de la cautividad, y el aumento y la ampliación de la corona, honor, descanso, paz, abundancia, riquezas, inestimable goce y la deseada gloria. Y como tantos trabajos y esfuerzos de cuerpo y alma han sido usados y las cosas de virtud no deben pasar sin la debida remuneración, la imperial bondad y liberal señoría había deliberado renunciar en vida al imperio en favor del famoso capitán y magnífico caballero ahora nombrado. Pero él no lo ha querido aceptar sino que ha quedado muy satisfecho en aceptar solamente la sucesión, como también el esponsalicio con la ilustrísima y cristianísima princesa. Así, la alteza de nuestro gran señor emperador ha decidido, notifica y manda a todos en general y a cada uno en especial que, a partir de ahora, tengáis, honréis y reputéis por dignísimo sucesor y césar del imperio y por futuro emperador al presente clarísimo príncipe y excelente capitán Tirante. Y para que os alegréis y deis infinitas gracias y loores a la divina majestad, hago esta llamada pública para que nadie pueda alegar ignorancia y no se pueda decir que no ha sido notificado.