Lucio Tréllez by José Ortega Munilla — Read

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Llegó a la mañana siguiente en el tren expreso de las ocho y cincuenta, trastornado por la horrible noticia, cansado por el viaje, llenos los oídos de aquel hervor de máquina que había escuchado durante veintiséis horas consecutivas, herido el espíritu por una rueda de agudos remordimientos, que sin cesar giraba, penetrándole cada vez más adentro. Maquinalmente paseaba sus ojos por el paisaje, mientras hizo la dolorosa travesía; no veía nada durante largas horas, y diríase que, habiendo perdido la función visual, aquellos ojos eran los de una estatua. A ratos, como que recobraba el uso de su vista. Entonces fijábase en un arbusto, en un palo del telégrafo y prendiéndose a él como invisibles raíces, mirábale atentamente, hasta que el tren, con su andar fatigoso de fiera encadenada, se lo ocultaba en una revuelta o altibajo del camino. Temblaba el llegar, y era insoportable aquella incertidumbre vacilante de su alma. Puede decirse que en algunos momentos, su inteligencia, dislocada en tal descoyuntamiento de dolor, tenía seguridad de no llegar nunca a Madrid. El deseaba viajar, andar, correr, pasar estaciones, puentes, abismos, túneles, pueblos, comarcas, no acabar nunca una peregrinación que le apartara de los hombres, un destierro de la sociedad, una eterna encerrona en aquel calabozo semoviente.

Era un joven alto, delgado, linfático, pálido, rubio. Sus ojos azules, parecían a veces incoloros; su bigote dorado, encorvábase sobre el labio en fina punta, endurecida por el cosmético; sus delgadas mejillas, de suave piel, estaban rasuradas cuidadosamente; el cuello, flaco, mostraba la prominencia de la nuez en exagerado ángulo saliente; su nariz era recta y hermana gemela de la de Rosario. Iba echado en una esquina de la berlina, con el brazo derecho pendiente del correón de la ventanilla y la cabeza descubierta. Allí cerca se velan el sombrero de paja, de ala estrecha, unos guantes de seda, un junquillo, unos lentes negros; todo lo cual, moviéndose con la trepidación del coche, parecía querer acercarse a su dueño.

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