Viñetas del sardinero by José Ortega Munilla

Explore "Viñetas del sardinero" by José Ortega Munilla on Textopian. Read with annotations and highlights.

La Alhambra se estremeció en sus hondos cimientos cuando unas golondrinas africanas trajeron del otro lado del Estrecho la noticia de que 20.000 kabilas querían ser súbditos españoles, renunciar a la vida del desierto, arrojar la espingarda, esa arma que llamó Dumas «el telescopio de la muerte», rasgar el alquicel que flota sobre los recios hombros, soltar en la llanura el caballo, echar en el agua los últimos granos de pólvora que quedan en su bolsa de guerra y las postreras miradas de amor a la costa sinuosa que borda sus sábanas de arena con encajes de espuma. y ¡venir a España! ¡venir a España!. ¡Pobre enjambre de golondrinas que emigran del país de la primavera, porque no hay en él ni un grano de trigo, ni un día de paz!

¡Marruecos!. Es un país de triste presente y de porvenir espantoso. Sus aldeas son montones de chozas, hacinamientos de edificios mal construidos, filas de huecos abiertos en la tierra -nidos de grillos donde duermen escorpiones. Su vivir es luchar, Las tribus se disputan el campo como el sol y la sombra se le disputan, palmo a palmo, línea a línea. Lo que unos han levantado es destruido por los otros. Pasan como torrentes de lava, llevándose delante el amor de las mujeres, los rebaños y las joyas. La tierra es fecunda, echa de sí abundantes cosechas. La mazorca de oro del maíz nace hoy donde ayer oleadas de sangre humana humedecieron la arena, y el mismo caballo que condujo, al kabila cubierto con su kusman de lana rayada, por cuyo principal pliegue asoma el rostro feroz, la nariz chata, el bozo áspero y brusco que cubre las mejillas negras como una rala sembradura de azafrán rojizo -ese mismo caballo que pateó el cuerpo del vencido enemigo-, tira del arado tosco hecho de una raíz de palmera y un pedernal agudo. El agricultor levanta allí sus cánticos sobre el campo de batalla. La paz sonríe.

Reading navigation