Explore "Viñetas del sardinero" by José Ortega Munilla on Textopian. Read with annotations and highlights.
Fantasía
Allá, lejos, donde el río tuerce en majestuosa curva, despeñándose loco y espumajeante desde la presa de Acabadómine, el agua se evapora, se enciende, se ilumina, se trueca en encaje, en caireles de cristal, en alambres de vidrio, en tirabuzones y espirales prodigiosos de luz. en polvo argentino, en una rizada cabellera blanca, que parece la de un dios de Siberia, o en penacho plumoso del bridón fantástico de Neptuno. Queda a la derecha el lugarejo de Güerizo, que sólo existe en la geografía ideal para mis cuentos, y por mi capricho creada, y sus casas cubiertas de pajizo sombrerete humean por la chimenea, como un matón jacarandoso por las narices. Mi caballo iba cansado, yo hambriento, el calor era grande; la disposición del pueblo agradable y pintoresca. ¡Qué mucho que diera con mi persona en una silla de lustrado nogal, instalada en el portalillo del mesón y pidiera de beber y despachara en breves y ansiosos tragos el contenido de un rústico jarro vidriado con manchas negras que parecía el ánfora de Safo aforrada con la piel del tigre de Minerva!