Explore "Alma vasca" by José María Salaverría on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los pueblos son en el paisaje puntos de orientación estética, hacia los cuales acude el piloto ideal que hay dentro de nuestro espíritu. Un paisaje sin pueblos en lontananza, sin el blanqui-negro de las viviendas y los tejados, nos da la angustiosa sensación de vacío que sentimos en alta mar. Pero los campanarios son, principalmente, los que prestan alma y expresión a un paisaje.
Cada país se reserva una fisonomía diferente; la silueta distante de los pueblos y el carácter de sus torres son las cosas que para mí contribuyen más a esa diferenciación. Cuando trato de representarme una imagen de Londres, todo mi recuerdo queda ocupado con la absorbente y exclusiva visión del Parlamento, el de las altas torres sobre el plomizo Támesis. Los valles de Suiza los recuerdo igualmente en forma de agudas torres, con su afilada flecha, irguiéndose sobre el plano verde de los prados o sobre un lienzo grande de nieve. Así también la Toscana se me representa en la memoria sembrada de aquellos ágiles campaniles florentinos, encaramados como guías rústicas en la cumbre de las colinas armoniosas.