Explore "El lazarillo de Manzanares" by Juan Cortés de Tolosa on Textopian. Read with annotations and highlights.
Estando las cosas en el estado que a vuesa merced he dicho, sucedió que hubiese un auto en Toledo, y como nos hallásemos en todas las holguras que en los lugares que hasta diez o doce leguas de distancia hubiese, fuimos a él. Llegó el día del auto y puestos en la calle mirándolo con gran atención, y yo en particular como cosa que deseaba y no había visto en mi vida, oigo una voz que parecía salir debajo de tierra y que me dice: «¡Hijo mío!». Alcé los ojos y conocí a mi putativa madre que la llevaban en él para azotarla después de leídas las sentencias, como es costumbre, por haber reincidido en la hechicería y otras cosas. Luego que me vio dijo a los familiares que a sus lados iban que me dejasen llegar a ella; abrazóme, y sacando de los pechos un papel me dijo que rezase aquella oración cada día, porque ella se había librado por ello de muchos males y peligros, pues no esperaba verme ya más en su vida.
Yo la respondí: