Explore "Gil Gómez el insurgente" by Juan Díaz Covarrubias on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hacía solamente un cuarto de hora que Gil Gómez dormía, aunque ya profundamente, comenzando a soñar que ya distinguía en el camino a Fernando, acompañado por el venerable sacerdote que con tanto cariño le había curado y dado hospitalidad, y el bravo y franco capitán que estuvo a pique de impedirle correr más, cuando fue interrumpido en medio de su sueño por éste, que le sacudía rudamente diciéndole en alta voz:
-Ea, joven, fuerza es levantarse.