Read "Hombrecitos" by Louisa May Alcott online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Cuando Nat entró en la escuela, el lunes por la mañana, tembló al pensar que tendría que mostrar su ignorancia ante todos. Pero el señor Bhaer lo colocó en el hueco de una ventana y allí, de espaldas a los alumnos, Franz le dio las primeras lecciones y nadie escuchó los desatinos del muchacho ni vio los garabatos que hizo en el cuaderno de escritura. Nat agradeció eso tan de veras y se afanó tanto, que el profesor, viéndolo colorado y con los dedos llenos de tinta, le dijo sonriente:
-No te esfuerces, hijo mío; vas a fatigarte y tienes tiempo sobrado para aprender.