Explore "Jeromín" by Luis Coloma on Textopian. Read with annotations and highlights.
Nunca volvió Jeromín a ver de cerca al emperador; viole desde lejos muchas veces, unas en la huerta, otras en la terraza, algunas en la iglesia, y en muchas de estas ocasiones viole también el emperador, y sintió el muchacho sobre sí el peso de aquella mirada tan honda y tan extraña que tanto le impresionaba.
Tampoco doña Magdalena había vuelto a verle, pero recibía diariamente muestras de su favor, ya con visitas de personas calificadas, ya con delicados presentes. Raro era el día que no enviaba el emperador a doña Magdalena algún plato de su mesa, y no llegaba a Yuste envío alguno de viandas, conservas, frutas o golosinas que no mandase reservar una parte muy cumplida para doña Magdalena, la cual le remitía con palabras y razones de la mayor benevolencia; regalos éstos tan útiles como honrosos, porque escaseaban hasta en Cuacos las provisiones, y no eran, las que había, de la mayor delicadeza.