Explore "Jeromín" by Luis Coloma on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pronto convaleció Jeromín de sus tercianas, y la vida de Villagarcía comenzó otra vez a deslizarse tranquila, feliz y ordenada, como antes del agitado paréntesis de Yuste y de Cuacos.
Luis Quijada guardó fielmente el secreto del emperador, como Felipe II le había mandado, y la existencia de Jeromín, encerrado otra vez entre los muros de Villagarcía, pareció por completo olvidada.