Explore "El fistol del diablo" by Manuel Payno on Textopian. Read with annotations and highlights.
Volvamos un momento a los personajes que hemos dejado en Tacubaya.
Al día siguiente, a la hora del almuerzo, se reunieron en el comedor Aurora, Florinda y Carmela: la niña estaba risueña, las dos amigas frías: esto y la lectura de la carta de su madre, acabó de despechar a Aurora. Un siglo le parecían los días que aún tenía que pasar en Tacubaya, y deseaba con ansia que llegase el lunes para entrar en el convento de la Concepción, y romper definitivamente con el mundo, al que detestaba; una que otra palabra se habían hablado, y se disponían a dejar la mesa y retirarse cada una a su habitación, cuando oyeron que un coche paraba en la puerta. Este incidente rompió la nube de fastidio que había reinado, y sonriendo, se precipitaron a la ventana de la sala, a ver quién venía a visitarlas, o si se ofrecía un nuevo incidente relativo a los asuntos de Aurora.