Explore "Los bandidos de Río Frío" by Manuel Payno on Textopian. Read with annotations and highlights.
A los pocos instantes de haber salido de la hacienda el conde, entraba el practicante que asistió a Mariana, con sombrero de copa, levita negra, pantalón blanco muy arrugado y subido hasta cerca de las rodillas, montado en un caballo manco y flaco, que parecía muy cansado y caminaba a fuerza de cuartazos. Llevaba el muchacho en la mano un botellón de vidrio con una bebida, y tenía gran dificultad para manejar las riendas, arrear al tordillo y no soltar el brebaje; pero al fin, sin ser notado por la comitiva, logró llegar hasta el fondo del gran patio; se apeó, ató de las riendas a su pobre cabalgadura a una de las muchas argollas que había en la pared y penetró hasta las habitaciones de la condesa, la que naturalmente se sorprendió al verlo repentinamente delante, pues ni ella ni nadie lo había oído llamar.
-No hay que asustarse, señora condesa. He venido a galope desde el pueblo, en un malísimo caballo; se me cansó en el camino y creí no llegar a tiempo; pero al fin estoy aquí. Le traigo a usted esta bebida, que es muy a propósito para la situación de usted y no tiene riesgo ninguno, se lo aseguro. Con una cucharada, hará usted dormir tres horas un sueño muy profundo y tranquilo a cualquier persona. Si quiere usted que el conde se duerma, ya verá como en una copa de vino Jerez le hace tomar una cucharada sopera; y si usted misma quiere dormir o fingirse muerta, si le conviene, tómese cucharada y media; es un descubrimiento de mi catedrático en México, que le sorprendí y, a excusas de él, lo aprendí a confeccionar, lo experimenté en mí mismo corriendo el riesgo de morirme en la experiencia; pero salí bien, y después lo he aplicado en diferentes personas que han salido muy bien, y yo he ganado algún dinero. A usted, señora condesa, nada le costará; ya está incluido lo que vale en la cuenta de la curación de usted, que traigo en el bolsillo y que espero que me pagará don Remigio cuando regrese.