Explore "Los bandidos de Río Frío" by Manuel Payno on Textopian. Read with annotations and highlights.
A pesar de la oposición del testarudo abogado Rodríguez de San Gabriel, el no menos testarudo don Pedro Martín de Olañeta arregló los asuntos del marqués de modo que pudiese ponerse en camino no sólo con el avío completo, sino aumentado con dos tiros de mulas y provisto, además, de dos cajitas de estilo flamenco de carey y de marfil, llenas de valiosas alhajas, y bastante oro en los bolsillos.
Las cosas en la hacienda del Sauz estaban a poco más o menos como las hemos dejado en el capítulo anterior; Mariana, que ignoraba que se hubiesen cruzado cartas entre su padre y el marqués, comenzaba a tener una vaga esperanza de que desistiría de casarla, o que el marqués no se prestase a un enlace que no había sido precedido por el trato frecuente y el cariño. Como se ve, ignoraba también que el marqués se hubiese decidido a echarse el lazo del matrimonio con el fin de reponer su fortuna, ya muy menoscabada.