Explore "Un libro de teosofía" by Rafael Barrett on Textopian. Read with annotations and highlights.
No sonrían. La teosofía es una religión muy razonable, o por los menos lo quiere ser. La Sociedad Teosófica ha adoptado esta divisa: «no hay religión más elevada que la verdad». Les recomiendo que no se dejen amedrentar por los vocablos sánscritos y que se esfuercen en columbrar a través de sus velos la Isis milenaria. Es cuestión de unas horas. La «Doctrina Secreta» de la señora Blavatsky sería demasiado técnica y profunda. Entre los manuales preparatorios, el editado en La Plata, y titulado «El misterio de la vida a la luz del orientalismo», es claro y elegante. Léanlo, lo preferirán a muchas novelas. La teosofía moderna es una síntesis; es a la vez un misticismo, una metafísica y una magia. Se funda en remotas doctrinas, cuyo rasgo aparece en los cultos del Egipto, en el Génesis, en los libros sagrados chinos, indos y persas, en la gnosis, la filosofía alejandrina, la cábala, la alquimia y la astrología de la Edad Media, la masonería y el espiritismo de hoy. Asoma en los ocultistas de todo tiempo: Salomón -el del famoso sello-, Hermes, Pitágoras, Paracelso, Mesmer, y piensen que hay varios ocultismos: el de los profetas como Buda y Cristo, el de los ascetas del amor divino como Boehme y Ruysbraeck, el de los ideólogos como Novalis, el de los simples sabios como Crookes y Richet. Hay un ocultismo literario: los simbolistas son los brujos del estilo poético. Hay un ocultismo en los vicios satánicos: aún se degüellan niños y se dicen misas negras en los antros de París. ¿Cómo no ha de ser interesante una teoría que contenga tantas cosas? ¿Una teoría que hablaba de la muerte de los astros antes que Lockyer, del desvanecimiento de los átomos antes que Le Bon, y de lo simbólico de los fenómenos antes que Goethe?
Lo que es más simpático de la teosofía es la moral. Todos los teósofos que conozco son buenísimas personas. Les horripila la violencia; incapaces de verter sangre, respetan la de las bestias y se vuelven vegetarianos intransigentes. Profesan la fraternidad humana. Su credo es optimista; colocan el purgatorio en la tierra, la salvación en nuestras propias manos, y nos hacen llegar, después de las reencarnaciones necesarias, a ese Nirvana, que no es el aniquilamiento, sino la vida suprema y absoluta. Predican la no resistencia al mal. ¿Qué importa que nos destruyan materialmente? Morir es cambiar de cáscara, desprendernos del lastre y ascender. «Resistir al mal es conspirar contra sí mismo; el que lo hace beneficia a su víctima». Krishna nos aconseja que seamos como el sándalo, que perfuma el hacha que le hiere, y Buda, siglos antes que Jesús, decía: «Si a aquel que les apalee se le cayera el bastón, alcáncenselo sonriente y sin murmurar».