Explore "Los bandidos de Río Frío" by Manuel Payno on Textopian. Read with annotations and highlights.
-Gracias a Dios, Baninelli; lo esperaba yo a usted con impaciencia. ¿Qué hacía usted?
-Caminar, mi general. Inmediatamente que recibí la orden de usted, mandé buscar un asiento en la diligencia; estaba completa y fue menester dejar en tierra a última hora un pasajero que reclamó, gritó y pateó; pero no hubo remedio, ocupé su asiento y me tiene usted a sus órdenes, aún sin quitarme el polvo del camino. Mi general me perdonará.