Explore "Los bandidos de Río Frío" by Manuel Payno on Textopian. Read with annotations and highlights.
Las semillas revolucionarias que sembraron Lamparilla y Bedolla no fueron del todo estériles. Puebla, Jalisco y Sinaloa, han sido siempre Estados que han dado muchos dolores de cabeza a los presidentes de la República. El uno con sus granaderos y sus valientes tejedores del barrio del Alto, el otro con su refrán guerrero y popular de: Jalisco nunca pierde, y el último con su aduana de Mazatlán, que por mucho tiempo fue nido de contrabandistas amparados con banderas extranjeras, han conservado cierta preponderancia y mantenido cierto orgullo local, que ha ido disminuyendo gradualmente y que ha terminado del todo con la construcción de los telégrafos y de los caminos de fierro; pero sigamos nuestra novelesca historia, colocándonos en la época, relativamente atrasada y oscura en que pasaron los acontecimientos que desde el principio hemos referido.
Un cierto Valentín Cruz, de mucha fama en Guadalajara, especialmente en el barrio de San Pedro, era corresponsal de Bedolla.