CAPÍTULO 26
PARTE I
El amigo del licenciado Lamparilla
CAPÍTULO 26Visible text2 paragraphs
El periódico que años antes había publicado el alarmante párrafo en que se daba noticia del caso rarísimo y nunca visto, cuyo desenlace conocen ya en parte nuestros lectores, había sufrido mil contratiempos; ya disminuyendo de tamaño, ya dejando de publicarse semanas enteras y apareciendo después con otro título y siendo víctima de la tiranía de un gobierno audaz que trataba de poner a la prensa una mordaza, hasta que al fin, cansados de la lucha y habiendo sus redactores adquirido una buena dosis de esa sana filosofía que nos hace ver con desprecio las cosas de esta vida, transando con un gobierno, después con otro y otros, y conservando siempre la apariencia de un diario de oposición, se formaron una buena renta con la larga subvención de la Tesorería; pudieron darle vuelo a su ingenio y adquirir visible influjo, imponiendo miedo por su audacia, aun a los mismos magnates que les pagaban con dinero del Erario. Ya no era el periódico semanal, sino diario, de pliego doble, impresión elegante y la gacetilla y la parte literaria llenas de interés, pues no pasaba día sin que sus columnas tuviesen una o más noticias de sensación, que infundían la desconfianza y el espanto en la capital y en la nación entera.
Ese mismo periódico, pues, que tenía por nombre El Eco del Otro Mundo, dio a luz el siguiente párrafo:
