Explore "Angelina" by Rafael Delgado on Textopian. Read with annotations and highlights.
Acudí con toda puntualidad a la cita del abogado. Aguardé en la esquina próxima la hora señalada, y al sonar ésta en el reloj de la Parroquia me presenté en el despacho. El jurisperito, gran madrugador, había vuelto de misa y del acostumbrado paseo por la alameda de Santa Catalina, o sea el Bosque Pancracio de la Vega, y muy instalado en su poltrona aguardaba la llegada de su nuevo amanuense.
-¡Adelante, joven!-dijo en alta voz.-¡Adelante! ¡Bien! ¡Bien! ¡Me place la exactitud! Tome usted asiento. Voy a decirle cuáles son aquí sus obligaciones. No hay aquí mucho trabajo, pero bueno es que sepa usted, amigo mío, que aquí no se pierde el tiempo.