La calandria by Rafael Delgado — Read

Explore "La calandria" by Rafael Delgado on Textopian. Read with annotations and highlights.

La misa, el sermón, el rosario, el tianguis y un corto paseo vespertino por las calles del pueblo, entretuvieron grata y devotamente a los moradores de la casa cural. No hubo concierto; era obligatorio guardar las fiestas, como buenos cristianos, y además el cura tenía que rezar laudes y despachar su correspondencia. Acabada la cena, el padre González se encerró en su pieza, encendió su lámpara de trabajo, una hermosa lámpara niquelada, de pantalla verde, y se puso a la obra. Escribió al obispo, al provisor, a su grande y buen amigo el cura de Pluviosilla, y a don Eduardo, persuadiéndole a lo que tanto deseaba, esto es, a que recogiera a Carmen, y haciéndole ver la necesidad de que la doncella fuera a vivir al lado de su hermana. A punto estaba de terminar la carta, cuando oyó pasos en el corredor. Alguien venía; sin duda a llamarle para que fuera a oír de confesión a un moribundo. El solícito sacerdote levantó la cara, disponiéndose a oír al que llegaba, en momentos en que cayó sobre la mesa algo que rebotando contra la lámpara a poco la derriba: un periódico dirigido: Al cura de Xochiapan. ¡Gallarda letra la del misterioso remitente! ¡Vaya! ¡Muérdago escribía como el más aventajado pendolista!

-¿Qué será esto? -se dijo alarmado el padre Alfonso. ¿Qué será esto que viene de las tinieblas de la noche?

Reading navigation