Explore "La calandria" by Rafael Delgado on Textopian. Read with annotations and highlights.
-Amigo mío -decía el padre Alfonso, tomando asiento en la cómoda silla monacal y arreglando los pliegues de la capa-: siento haber venido a molestarle, pero hay cosas que no deben dejarse para el día siguiente, y la que me trae es una de ellas. Supongo que ya tendrá usted noticia de…
-¿De qué? -interrumpióle sobresaltado el capitalista, sintiendo que le daba un vuelco el corazón.