Explore "Morriña" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
Aunque rendido por las fuertes impresiones de la jornada, y casi tranquilo porque veía á su madre en estado bastante satisfactorio, Rogelio tardó mucho en conciliar un sueñecillo, y dió no pocas vueltas antes de quedarse traspuesto. Ni consiguió adormecimiento profundo y reparador, sino un dormir agitado, lleno de pesadillas, soñando siempre que se caía; caídas rápidas, infinitas, interminables, con la angustia de no llegar jamás al suelo, y de ver desde arriba el punto crítico en que iba á estrellarse. En uno de esos esfuerzos dolorosos é involuntarios que se hacen durante el sueño mismo ó para terminar la pesadilla ó para cambiarla, despertó atónito, y no recordando al pronto cómo podía ser que se encontrase allí, á aquellas horas, acostado en la alcoba de su madre, miró á su alrededor.
Silencio absoluto. El cuarto estaba medio á obscuras, alumbrado por la lamparilla; la señora debía de dormir, porque se la oía respirar fuerte, roncar casi; y á su cabecera, el estudiante divisó á Esclavitud sentada, inmóvil, con los ojos abiertos y clavados en él, grandes y fijos. Un impulso irresistible le movió á llamarla, con voz de niño que, á causa de algún miedo nocturno, implora compañía.