Explore "Morriña" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pero apenas el truhán de Laín Calvo se hubo ido, y calmádose un poco la indignación y la cólera dando lugar á la reflexión, doña Aurora, ejecutando su movimiento favorito de rascarse el moño con una aguja de la calceta, llegó á formular categóricamente el indefectible «¿por qué no?» de todas las desconfianzas. Sin necesidad de gran perspicacia, sin poseer la aguda malicia del Fiscal, con sólo las nociones más elementales del sentido común, bien podía venirse á la memoria é imponerse al entendimiento todo aquello de «el fuego junto á la estopa.», con lo otro de «entre santa y santo.», etcétera. Y por una serie natural de razonamientos, propios de su buen sentido, llegó la señora á caer en el extremo contrario á su primer impulso, acusándose de confiada en demasía, de necia y simple, porque ni una sola vez se le había ocurrido la posibilidad y aun la probabilidad de cosa tan obvia, hasta que se la indicara una persona maliciosa y extraña, cuando ella tenía obligación de precaverla á tiempo. «Las mamás padecemos esta pícara manía, de pensar que los niños siempre han de ser niños. y los años vuelan, y ellos llegan á hombres, y el bigote no nos pide permiso para crecer. Cuando no creemos que siguen siendo chiquillos, damos en figurarnos que ya son viejos y formales como nosotros., otro imposible, otra bobada. La edad pide lo suyo, y es una majadería no sospecharlo siquiera. Lo malo aquí es que tenemos al enemigo en la plaza. ¡Y lo he metido yo misma! Nada, le abrí la puerta y le dije:-Pase V. Sobre que la situación es poco decente, desairadísima para mí, he duplicado el peligro y la gravedad de todas las consecuencias que pueden sobrevenir. ¡y tanto como pueden! Ello es que yo no esperé nunca que Rogelio fuese toda, toda la vida un santo; pero esto. así, á domicilio.»
Otra rascadura en el moño le sugería el contrapeso lógico de tales reflexiones. «Es muy creíble que el tiñoso del viejo haya calumniado, por el gusto de calumniar, á mi nene y á la pobre Esclava. Yo no tengo tan mal ojo para conocer á las pájaras de cuenta, y Esclava me gustó, me llenó precisamente por su tipo formal y modesto. Verdad que los antecedentes de familia no la abonan, y que tiene mala sangre por los cuatro costados; pero eso. en eso se lleva uno chascos grandísimos: la gente no es como los pimientos, que salen gordos ó ruines según la semilla. Nada, aquí no tenemos sino un caminito que seguir. Observar, no dormirnos y procurar que el muchacho se distraiga por ahí fuera. Según lo que vaya pescando, así haré. Yo no voy á cometer la barbaridad de echar á la chica de buenas á primeras. Si todo ello resultase paparrucha de Don Nicanor, sería un cargo de alma. Y si es verdad, podía alborotárseme el chico. y tendríamos una. Estas primeras chifladuras y tonterías de los rapaces les entran muy fuerte. Andarse con tiento.