Satiricón by Petronio

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Tras diez años de sitio encarnizado / que conmueven a Frigia, / Troya resiste aún, e irreductible / el valor de los griegos desafía. / Pero estos, escuchando del oráculo / la prudente consigna, / construyen un caballo gigantesco / donde mil combatientes se avecinan.

Ya la flota de Atrida dispersada / ¡oh, Patria! crees que a la paz caminas, / y esperas el presente que a tus dioses / ofrecen y propician / tus sitiadores desleales.

Pero / Laocoón, que aquella farsa presentía, / amonesta valiente a los troyanos / y a deshacer aquel caballo excita.

Para dar el ejemplo lanza un dardo / que a los pies queda de la mole equina / y aplauden los troyanos; / mas el prudente Laocoón afila / el hacha, y con golpe asaz certero / quebranta al monstruo griego, que vacila; / y mal seguros ya considerándose / los mil guerreros que en su vientre hacina, / dan un grito espantoso, que los frigios / creen precursor de males sin medida.

En efecto; el caballo apenas dentro / de los muros de Troya, el mar se agita, / se encrespa y se alborota con rugidos / indócil a Neptuno que lo guía.

La turba amedrentada / más y más se contrista al ver surgir del seno del océano, / donde Ténedos álzase, en la orilla, / dos monstruosas serpientes que hasta el cielo / levantan las espumas y salpican.

Causan horror y espanto con sus ojos, / que semejan a brasas encendidas, / y sus lenguas terribles / que como el filo de la espada brillan.

Dos niños, dos gemelos, del Pontífice / dulces prendas queridas, / que se hallaban tranquilos y contentos / en la playa jugando, son las víctimas / de los feroces monstruos, sin que el padre / que los ve perecer, triste, consiga / salvarlos, desdichado, del anillo / de las serpientes furias asesinas.

En esto, cuando toda / la turba conmovida / el dolor del Pontífice comparte, / se rompe el vientre de la mole equina, / y los guerreros griegos aparecen / y a los tristes sitiados acuchillan, / exterminando todo cuanto alcanza / con sus filos de acero la homicida / espada que cabezas de troyanos / siega como la hoz a las espigas.

Del sueño pasan a la muerte todos / los hijos de la Frigia, / y Troya es incendiada / y muy pronto a cenizas reducida.

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