Read "Satiricón" by Petronio online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Por una depravación deplorable, exclamó, se reputan como viles los goces fáciles y sólo apasionan y seducen los ilícitos:
No se ama lo que abunda, ni se estima / la victoria que fácil se consigue; / así el faisán ha desterrado al pato, / de la mesa del rico, que se engríe / con su riqueza, y los manjares caros / y de tierras lejanas comer pide.
El grajo que salvara al Capitolio / de los furores galos ya no sirve / sino para una mesa de plebeyos; / el rico de la suya le despide.
Lo más costoso lo mejor resulta, / lo más difícil es lo que se quiere; / a la esposa suplanta la querida; / se desprecia la rosa como a Sirte, / realzando a la anémona, / sin más que porque lejos se cultive.
-¿De tal modo, exclamé, cumples tu promesa de no hacer hoy versos? ¡Por los dioses!
No nos mortificarás a nosotros que nunca te apedreamos.
Ten en cuenta, que si alguno de los que viven en este albergue te oye, concitará contra ti todos los vecinos y lo pagaremos todos, pues nos creerán tus cómplices.
Ten compasión de todos; recuerda lo que te ha sucedido en el templo y en el baño.
Censurome ese lenguaje Giton, niño naturalmente compasivo, y me representó que se trataba de un hombre de más edad que yo, a quien debía consideración y respeto, sobre todo siendo mi huésped y convidado.
Así siguió censurando mi proceder con moderadas y decentes razones que tenían gracia encantadora en boca de aquel precioso niño.