Explore "Una sociedad mejor" by John Kenneth Galbraith on Textopian. Read with annotations and highlights.
Entre las grandes naciones del mundo, ninguna es más dada a la introspección que Estados Unidos. No pasa un día sin que haya un comentario reflexivo -en la prensa, en la radio o en la televisión, en un artículo o en un libro, en discursos obligados y a veces apremiantes- sobre lo que está mal en la sociedad y sobre cómo mejorarlo. Esto también es, en menor escala, una preocupación de los demás países industrializados: en el Reino Unido, en Canadá, en Francia, en Alemania, y en todo el resto de Europa y en Japón. Nadie puede deplorar tal ejercicio; mucho mejor y mucho más informativa es esta búsqueda que la fácil suposición de que todo está bien. Antes de saber qué está bien, se debe saber qué está mal. No obstante, hay otro decurso mental menos transitado. El de investigar y determinar muy pormenorizadamente qué estaría bien. ¿Qué sería exactamente una sociedad buena, mejor que la actual? ¿Hacia qué, dicho con tanta claridad como sea posible, debemos dirigirnos? Una vez reconocido el trágico abismo que separa a los afortunados de los necesitados, ¿cómo podría reducirse en la práctica? ¿Cómo puede colaborar la política económica a este objetivo? ¿Cuáles de los servicios públicos del Estado, y cómo, pueden hacerse accesibles de forma más equitativa y eficiente? ¿Cómo se puede proteger el medio ambiente presente y futuro? ¿Qué va a ser de la inmigración, de la emigración y de los trabajadores ambulantes? ¿Qué del poder militar? ¿Cuál es la responsabilidad y la línea de conducta propias de una buena sociedad en lo tocante a socios comerciales y vecinos dentro de un mundo cada vez más internacionalizado y en lo tocante a los pobres del planeta? La responsabilidad con respecto al bienestar social es general, transnacional. Los seres humanos son seres humanos dondequiera que vivan. La preocupación por los sufrimientos derivados del hambre, de otras privaciones y enfermedades no se acaba porque quienes los padecen se hallen al otro lado de ninguna frontera entre naciones. Este es el caso, aunque ninguna verdad elemental sea tan sistemáticamente ignorada y, en ocasiones, tan fervientemente atacada.
Decir qué es lo que estaría bien es el propósito de este libro. Está claro desde el principio que tropezará con un problema difícil, pues debe hacerse una distinción, trazarse una línea, entre lo que podría ser perfecto y lo que es factible. Esta tarea y sus resultados tal vez no disfruten de popularidad política y desde luego no en una sociedad donde, como sostendré, los afortunados son los social y políticamente dominantes. Identificar y exigir una sociedad buena y factible bien puede ser una tarea minoritaria, pero es mejor eso que nada. Quizás, como mínimo, los acomodados se vean afligidos de forma útil. En todo caso, no hay ninguna posibilidad de que haya una sociedad mejor si no se define claramente la sociedad buena y factible.