Explore "Un antiguo rencor" by Georges Ohnet on Textopian. Read with annotations and highlights.
La señorita Guichard se sentó en una butaca y con la faz alterada, la boca contraída por la amargura y los ojos sombríos, se abismó en sus pensamientos. De modo, que había sido burlada, ella, que se creía tan fuerte. Dos niños la habían llevado por la punta de la nariz hasta concluir un arreglo que alteraba toda su vida, turbaba todas sus ideas, cambiaba sus combinaciones y la imponía la presencia del ser á quien más detestaba en el mundo. Pero ahora que estaba advertida, ¿iba á dejar correr las cosas? ¿Soportaría tal humillación? ¿Aceptaría semejante servidumbre? Ella que siempre había sometido á los demás á su voluntad; ella, á quien nadie, fuera de aquel Roussel aborrecido, había sabido jamás resistir, ¿se confesaría vencida? ¿Dejaría á sus adversarios reirse de ella? Porque, ciertamente, se reirían de su credulidad, de su tontería.
Todas las palabras pronunciadas durante su conversación con Roussel venían á su memoria y la hacían encogerse de hombros, de lástima de si misma, ¡Cómo! ¿Y era ella la que había hablado así? ¿Donde tenía la cabeza cuando había dado aquellas lastimosas respuestas? Hubiera sido preciso decir tal ó cual cosa y Roussel se hubiera visto confundido.