Read "El arte de amar" by Ovid online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
¡Cantad! ¡Cantad! Repetid el himno olímpico. Cantad por segunda vez, ¡vitor Peán!, la presa que acosaba al fin cayó en mis redes. Que el alegre amante rodee mis sienes de verde lauro y me suba sobre el cantor de Escra y el viejo Homero. El hijo de Príamo, huyendo a toda vela de la belicosa Amiclas, quitó la esposa a su esposa, a su huésped y tal era Hipodamia, el cual, en un carro vencedor, te llevaba lejos de los confines de la patria. Joven, ¿por qué te apresuras? ; tu barco navega en alta mar y el puerto al cual te conduzco está muy distante. No es suficiente que mis enseñanzas hayan hecho que se rinda en tus brazos una bella: por mi arte pudiste conseguirla y mi arte hará que puedas conservarla. No arguye menos mérito que la conquista el guardar lo conquistado: lo uno es obra del azar y lo otro consecuencia del arte. Ahora, pues, Cupido y Citeres, si alguna vez me fuisteis propicios, venid en mi ayuda; y tú, Erato, cuyo nombre quiere decir amor.
Voy a exponer los medios eficaces de fijar los pasos de ese niño vagabundo que recorre por acá el vasto universo. Tiene gran ligereza y dos alas para volar; por consiguiente, es muy difícil sujetarle al freno.