Read "Celia lo que dice" by Elena Fortún online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Como no me consultan nada, siempre estoy desprevenida. Ayer me llamó Juana.
-Aquí está el peluquero.
Como es mamá la que siempre me iguala los rizos y nunca viene el peluquero para mí, me quedé asombrada.
Un hombre muy feo, con un cartucho lleno de tijeras, me subió a la silla alta de comer.
-Ahora te estarás quietecita.
-¡Bueno!
Me puso un babero muy grande que me cubría toda, apretándomelo en el cuello como si me fuera a ahogar.
-Yo no quiero babero, que ya soy mayor.
-¡Estate quieta! -dijo Juana, que siempre se ha de meter en todo lo que no le importa.
Entonces entró mamá.
-Quiero que le quede una melenita cortita, con raya a un lado, para que este bucle le tape la frente.
-Bien; así lo haré.
Y el peluquero empezó «ris–ras, ris–ras», «ris–ras, ris–ras», y mis rizos se caían al suelo y rodaban por encima de mí. Después me hizo agachar la cabeza hasta dar con la barbilla en el pecho, mientras me recortaba el pelo de la nuca.
«Pirracas» vino a sentarse delante de mí, mirándome asombrada.
-Pero ¿qué te están haciendo?
-Ya ves: una herejía. De pronto mamá, que estaba tan orgullosa de mi pelo, se ha aburrido de él y ha decidido que me lo quiten.
-No te dejes.
-Sí, sí… ¡Bonita es la gente mayor para llevarle la contraria!
-Pregunta por qué te pelan.
-Di, mamá: ¿para qué me cortan el pelo?