Read "Celia lo que dice" by Elena Fortún online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Tenía la lengua llena de heridas de llevarla al diente que se movía en mi boca como un cascabel.
-¡Me duele mucho el diente, mamaíta!
Mamá me hizo abrir la boca y vio que me salía sangre.
-Es que se va a caer. Ya tienes el otro fuera, y lo mejor es darle un tironcito para que no te haga sufrir más.
-No. no; yo no quiero sacármelo -dije asustada, porque me dolía mucho. ¡Ay, cuánto me duele!… Mira, lo tengo suelto de un lado…
-Sí, lo mejor es que te lo quites… Después lo entierras en una maceta, y mañana, al despertar, te habrán dejado las hadas un regalo debajo de la almohada.
-¿Por qué?
-No sé. Tal vez ellas, que tienen su palacio debajo de la tierra, cuando a un niño se le cae un diente lo ponen en sus collares como una perla…
-¡Qué bonito! Cuando se me caiga lo enterraré, para que sepan que se lo regalo.
-Sí; pero entonces nada te darán a cambio, porque no has hecho por ellas ningún sacrificio.
-¡Qué malas son las hadas! ¿Quieren que me duela?
-Al contrario -dice mamá-, lo que quieren es acostumbrarte a que aguantes un dolor que te evitará sufrir más tiempo.
Si era así… Estuve pensándolo un rato, pero…
-¿No me engañas, mamaíta?
-Yo no te engaño nunca, hija mía.
-Porque tú dices que mentir es pecado.
-Claro.
-¿Un pecado muy grande que castiga Dios?
Porque yo quería estar bien segura de eso antes de decidirme.
-Sí; pero… las personas mayores mienten a veces para evitar un disgusto o por otras cosas que tú no sabes. Los niños no deben mentir nunca.