Explore "No contar todo" by Emiliano Monge on Textopian. Read with annotations and highlights.
Unos años -en los cuales Emiliano irá a León veintiséis veces, aunque con una periodicidad cada vez menos frecuente y cada vez, también, un menor número de días; en los cuales se separará de Ruth un par de veces: la primera, porque se habrá enculado ella con su masajista, la segunda, porque él lo habrá hecho con una vecina; en los cuales cerrará la editorial que había puesto, porque, de pronto, dejaron de encontrar gente dispuesta a ser robada o engañada, o porque Rafael, su viejo amigo, decidió dejar de gastarse su herencia en hacer nada; en los cuales vivirá de cocinar en las casas de los hombres o mujeres que para eso lo hayan contratado: su sueldo de maestro le alcanzaba únicamente para comprar las latas y croquetas de sus gatas; en los cuales leerá más libros que nunca: como su padre y su abuelo, se volverá un lector obsesivo, aunque ahora todavía no lee por placer ni por hallar conocimiento, lee porque así consigue no escucharse, porque así consigue no pensarse, porque así consigue no sentirse; en los cuales, también para dejar de escucharse, de pensarse y de sentirse, inventará, cada vez que conozca a un nuevo ser humano, un pasado y un presente diferentes, asegurándose, de paso, la imposibilidad de un futuro con ese ser humano; en los cuales, además, para dejar de escucharse, de pensarse y de sentirse, irá borrando de su historia los pedazos que convengan al instante, a la plática o a la situación en que se encuentre, dejando de su vida solamente algunos rastros; en los cuales escribirá cada día que pase más y más horas; en los cuales lo mantendrán Rafael y Tere, pagando él sus comidas y sus súpers, pagando ella, la única amiga que habrá resistido junto a él el paso de los años, sus borracheras y sus drogas; en los cuales hallará, la primera en una tarde calurosa, la segunda en una madrugada desprovista de su clima, a sus dos gatas atropelladas en la calle: brincándose la reja del parque más cercano, entonces, enterrará a Raiza, primero, y luego a Margarita; en los cuales comenzará a escribir un primer libro o, más bien, el primer libro que acabará siendo un libro: aquel volumen de cuentos en el que un personaje quiere ser todos los hombres que no ha sido, otro desea escapar de los recuerdos que lo someten cada vez que cree haber olvidado, otro más desea ir a la última mañana de su vida, otra anhela no estar sola a pesar de estar siempre acompañada, otro necesita recordar algo que no consigue recordar pues cada pensamiento borra un pedazo más de su memoria, otro más sueña aprender algún día a desear y una pareja intenta, en vano, escapar de la distancia física pero también emocional que era su único presente y que no podía sino acabar en la ruptura, y en los cuales se separará, por tercera y última ocasión, de Ruth, justo cuando él también se haya separado de Mireya, pero, sobre todo, justo cuando ella, Ruth, se haya enamorado de su maestro de jarana- que no habrán de terminar hasta que no hayan dado de sí los viajes a León y él, Emiliano, tenga que buscar otra manera de sostenerse y sostener ese universo en el que había estado viviendo: es de algo más que de un lugar de donde escapa quien no ha estado.
Pero para esto aún faltan dos años y medio: el tiempo exacto, pues, en que un universo se desgasta y deja de alcanzar el no ser uno en ningún sitio y el no estar tampoco en ningún momento preciso.