Explore "Seda" by Alessandro Baricco on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hervé Joncour permaneció como huésped de Hara Kei por cuatro días. Era como vivir en la corte de un rey. Todo el lugar existía para ese hombre, y casi no había gesto en esas colinas que no fuera cumplido en su defensa y para su placer. La vida bullía en voz baja, se movía con una lentitud astuta, como un animal perseguido en su cueva. El mundo parecía estar a siglos de distancia.
Hervé Joncour tenía una casa para él y cinco siervos que lo seguían a todas partes. Comía solo, a la sombra de un árbol coloreado de flores que no había visto nunca. Dos veces al día, le servían con cierta solemnidad el té. Por la noche, lo acompañaban a la sala más grande de la casa, donde el piso era de piedra y donde consumaba el rito del baño. Tres mujeres, ancianas, el rostro cubierto por una especie de mascarilla blanca, hacían escurrir el agua por su cuerpo y lo secaban con paños de seda, tibios. Tenían manos leñosas, pero ligerísimas.