Explore "Seda" by Alessandro Baricco on Textopian. Read with annotations and highlights.
Por la tarde Hervé Joncour preparó el equipaje. Después se dejó conducir a la gran habitación enchapada en piedra para el rito del baño. Se extendió, cerró los ojos y pensó en la gran jaula, loca prenda de amor. Le pusieron sobre los ojos un paño húmedo. Nunca lo habían hecho. Instintivamente trató de quitárselo pero una mano tomó la suya y la detuvo. No era la mano vieja de una vieja.
Hervé Joncour sintió el agua regarse encima de su cuerpo, sobre las piernas primero, y después a lo largo de los brazos y encima del pecho. Agua como aceite. Y un silencio extraño, alrededor. Sintió la levedad de un velo de seda que bajaba sobre él. Y las manos de una mujer -de una mujer- que lo secaban, acariciando su piel por todas partes: aquellas manos y aquel tejido urdido de nada. Él no se movió nunca, ni siquiera cuando sintió las manos subir de la espalda al cuello y los dedos -la seda y los dedos- subir hasta sus labios y rozarlos, lentamente, una vez, y desaparecer.