Explore "Neoporfirismo, Hoy como ayer" by Andrés Manuel López Obrador on Textopian. Read with annotations and highlights.
Otro que conspiraba contra Madero era el embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, que estaba convertido en un vulgar intrigante. Es difícil de creer, como lo asegura Taracena, que actuaba de esa forma porque odiaba a Madero, quien se negó a darle "unos negocios" y a mantenerle la subvención de "50 mil dólares como compensación a su sueldo", que recibía de Porfirio. Sin embargo, es indudable que más allá de su función diplomática se manejaba por su cuenta. Esto suele desdeñarse bajo el criterio preestablecido de que todos los embajadores de Estados Unidos cumplen ese papel, pero está probado que ni el presidente William Howard Taft ni el jefe del Departamento de Estado aceptaban siempre sus juicios, y tres décadas después de Lane, el embajador Josephus Daniels se comportó con absoluto respeto a nuestra soberanía durante la expropiación petrolera.
Wilson, en cambio, mantuvo una conducta reprobable e indignante. Desde el principio hasta el fin del maderismo, sus notas, más que informativas, eran de adversa opinión. Veamos cronológicamente algunas: El 30 de noviembre, a menos de un mes de la toma de posesión de Madero, Wilson "informa" al Departamento de Estado: "Creo que dije en uno de mis despachos que o Madero cambia sus ideas de gobierno, o el pueblo lo cambia a él. Soy ahora de la opinión que el señor Madero va a cambiar sus ideas de gobierno, y que a medida que pase el tiempo, se verá obligado por la fuerza de las circunstancias a regresar más y más al sistema implantado por el general Díaz, pagando así mudo y tardío, pero elocuente tributo a la sabiduría del gran Presidente, su predecesor". El 23 de enero de 1912, en larga nota confidencial al secretario de Estado, Philander C. Knox, expresa, entre otras cosas: