Explore "Neoporfirismo, Hoy como ayer" by Andrés Manuel López Obrador on Textopian. Read with annotations and highlights.
La caída del gobierno del presidente Madero, producto de una gran traición, y su dolorosísimo asesinato, configuran uno de los episodios más abominables de la historia de nuestro país. La conspiración se tramó a principios de 1913 y en ella participaron militares, políticos y desde luego el embajador Wilson. El grupo golpista dentro del ejército estaba encabezado por los mismos oficiales que enfrentaron las rebeliones de los zapatistas y del orozquismo: Huerta, Blanquet, Robles, Mondragón, Cárdenas y Riveroll; un subordinado de este último, el ingeniero Rafael Izquierdo, se reunió en la iglesia de Malinalco, estado de México, con su condiscípulo del Colegio Militar, el general Felipe Ángeles, y le dijo: "Si usted supiera la conspiración que hay y quiénes son los comprometidos en ella, se asombraría". A la canallada se sumaron los diputados Querido Moheno y Nemesio García Naranjo.
En un discurso que pronunció en la Cámara el 14 de enero, Moheno invitó al ejército a la sedición: "Señores militares, ¿también la disciplina os va a hacer respetar las infamias de quien las comete, porque sea gobierno constituido? Esto es lo que hay que meditar". Por su parte, en su periódico La Tribuna, García Naranjo no dejaba de atacar a Madero y exaltar a Huerta. Al complot se incorporó el "científico" Rosendo Pineda, que acababa de llegar a la ciudad de México procedente de Nueva York, donde radicaba desde la caída de Porfirio.