Explore "Neoporfirismo, Hoy como ayer" by Andrés Manuel López Obrador on Textopian. Read with annotations and highlights.
Con los asesinatos de Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, se cumplió el vaticinio de este último en la víspera de su sacrificio: "Yo no creo, como el señor Madero, que el pueblo derroque a los traidores, para rescatar a su legítimo mandatario. Lo que el pueblo no consentiría es que nos fusilen. Carece de educación cívica necesaria para lo primero, le sobra coraje y pujanza para lo segundo" y, en efecto, apenas los mataron, se desató la Revolución. El 26 de marzo de 1913, Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila, suscribe con otros revolucionarios el Plan de Guadalupe para deponer a Victoriano Huerta y restaurar la legalidad. Carranza es nombrado jefe del Ejército Constitucionalista. Poco después, se adhieren a la causa José María Maytorena, gobernador de Sonora, y un grupo de personas de ese estado, entre los que se encontraban Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Benjamín Hill y Adolfo de la Huerta, que más tarde pasarían a ser importantes actores políticos nacionales.
El 30 de mayo de 1913 se publican las reformas al Plan de Ayala firmadas por Emiliano Zapata, como general en jefe y otros revolucionarios del Ejército Libertador del Sur, que reafirman el compromiso de seguir luchando por la tierra y deciden enfrentar a Huerta por "usurpador al poder público". Con el mismo propósito se forma, el 29 de septiembre de 1913, y de inmediato adquiere un impresionante apoyo popular, la División del Norte, comandada por Francisco Villa.