Explore "Neoporfirismo, Hoy como ayer" by Andrés Manuel López Obrador on Textopian. Read with annotations and highlights.
Para consolidar su poder, Porfirio tejió una red de hombres fuertes e incondicionales, en todas las regiones y estados del país. Con esa base construyó la dictadura, garantizó el funcionamiento del régimen y creó una república simulada. En realidad, más que en el gabinete, en las Cámaras, en la Corte o en la prensa, el poder se encontraba en sus manos y en sus militares de confianza. El ejército que él personalmente comandaba se volvió la fuerza político-militar más poderosa. Porfirio adoptó fielmente la política centralista de Santa Anna; subordinó el mando civil al militar y entregó, a una misma persona, los cargos de comandante general y gobernador. Téngase en cuenta que la primera circular de los tuxtepecanos, a pocos días de haber tomado la ciudad de México, daba a Porfirio la facultad de nombrar a los gobernadores provisionales de los estados. La mayoría de ellos eran militares y de su confianza absoluta.
Con este grupo de embajadores del poder central, no sólo enfrentó las revueltas iglesistas y lerdistas de los primeros años; ese aparato de fuerza le sirvió también para combatir sin piedad a quienes defendían su libertad y sus tierras. Debe subrayarse que, si para los opositores políticos podía haber concesiones o amnistía, para los de abajo nunca hubo ninguna consideración. Porfirio era un hombre de poder que jamás se preocupó de la necesidad o sufrimiento del pueblo raso. Por el contrario, en la historia de México independiente, como veremos más adelante, ningún presidente ha sido tan cruel y despiadado con obreros, indígenas y campesinos.