Explore "Neoporfirismo, Hoy como ayer" by Andrés Manuel López Obrador on Textopian. Read with annotations and highlights.
Porfirio Díaz siguió mandando durante la presidencia de Manuel González. Es cierto que éste gozó de autonomía, pero en lo fundamental, Porfirio continuó ejerciendo el poder y, sobre todo, el más importante para sus fines, el poder militar. Hay suficientes pruebas documentales para sostener que nunca dejó de comunicarse con los hombres fuertes de los estados y éstos siempre le profesaron lealtad. Sin embargo, entre Porfirio y Manuel González hubo entendimiento y respeto mutuo; el dictador no estaba interesado en dirigir todos y cada uno de los actos de gobierno, más bien se ocupó de evitar que se creara una situación adversa a su intención de retornar a la presidencia en 1884. Por su parte, Manuel González lo único que le pedía era confianza, con la súplica reiterada de que no hubiera intermediarios y que sólo él fuera el ejecutor de los acuerdos que tomaban entre ambos.
Debe pensarse que Manuel González era también un hombre de poder, pero nunca pudo cambiar la correlación de fuerzas existente. Es decir, las circunstancias, más que la lealtad, que en política suele ser relativa, fueron las que lo llevaron a conducirse con respeto a Porfirio y a ceñirse a su papel de presidente sin aspirar a detentar el poder absoluto.