Explore "Neoporfirismo, Hoy como ayer" by Andrés Manuel López Obrador on Textopian. Read with annotations and highlights.
En el mundo de la sociedad política, casi al final del gobierno de Manuel González, provocaron revuelo dos asuntos que sirvieron para comprobar que la vida pública no estaba muerta del todo. El primero tiene que ver con la protesta por la introducción al mercado de monedas de níquel. El 23 de abril de 1881, el Ejecutivo envía al Congreso la iniciativa de ley que contempla acuñar en México o en el extranjero, nuevas monedas de uno, dos y cinco centavos, hasta una cantidad de cincuenta centavos por habitante y con un costo estimado en cuatro millones de pesos. La justificación técnica era lógica. La moneda que circulaba, de plata y cobre, se encontraba físicamente desgastada por no haberse repuesto periódicamente y era insuficiente para las transacciones normales del pequeño comercio, lo que llevaba a que la gente la sustituyera por pedazos de madera, de plomo y hasta de jabón, o por vales al portador emitidos por los comerciantes.
Además, el valor de la moneda de plata y cobre, aun a pesar de su deterioro, resultaba superior al representativo, y sin embargo la nueva argumentación técnica chocaba con la arraigada tradición de usar monedas de metales preciosos, cuyo valor debía ser igual o superior al nominal.