Explore "Neoporfirismo, Hoy como ayer" by Andrés Manuel López Obrador on Textopian. Read with annotations and highlights.
Las leyes sólo servían de parapeto, la norma dominante era el uso de la fuerza, como se comprueba al recordar el asesinato del general Trinidad García de la Cadena, antiguo cacique de Zacatecas. Porfirio no estuvo directamente implicado como en el "mátalos en caliente", pero confirmó su vocación autoritaria y lo poco que le interesaba realmente la aplicación de la ley y la justicia. Es más, su actitud en este caso dejó la impresión de que usó el abominable crimen como advertencia o señal de escarmiento para sus opositores. A finales de 1886, tras los rumores de un levantamiento armado, encabezado por García de la Cadena, se desata una persecución que culmina con el fusilamiento del anciano general de 73 años y del coronel Juan Ignacio Lizaldi, por instrucciones del gobernador Morfín Chávez, un testaferro del general Jesús Aréchiga, que fue, como ya vimos, una hechura de García de la Cadena y no se tocó el corazón para traicionarlo.
La intriga comienza a principios de octubre de 1886, cuando en el poblado de La Caldera son detenidas tres personas con 25 caballos que serían utilizados para una supuesta rebelión; luego son aprehendidas 35 personas más, que según la versión del gobierno tenían proyectado participar en un movimiento cuyo propósito era derrocar a Porfirio y sustituirlo por García de la Cadena, cuando en realidad todo era un conflicto local.