Explore "Neoporfirismo, Hoy como ayer" by Andrés Manuel López Obrador on Textopian. Read with annotations and highlights.
Más que la maña y la habilidad política -reitero-, es el uso de la fuerza la principal característica de su régimen. La mano dura y el miedo que producía le permitió hacer y deshacer, porque tampoco es cierto del todo que respetó escrupulosamente la formalidad legal. En muchas ocasiones actuó con prepotencia y descaro. Es el terror que impuso lo que fundamentalmente lo sostuvo. Juvenal, por ejemplo, luego de salir de la cárcel, se sinceró diciendo que dada su experiencia reciente, guardaba sus comentarios en contra de la aprobación de la ley para reconocer la deuda extranjera, porque ya era imposible escribir con franqueza sobre esos asuntos. El cinismo y la prepotencia imperantes, quedaron completamente demostrados cuando se aprobó el reconocimiento de la deuda externa.
Daniel Cosío Villegas, al referirse al procedimiento utilizado para ese fin, asegura que "el hecho es revelador del tono autoritario del gobierno de Díaz, que se acentuaría con el transcurso del tiempo, y del dilema que fue presentándoseles a los mexicanos: estar con Porfirio para sobrevivir, o apartarse de su camino y dedicarse a una actividad privada". Y así lo confirman los hechos: El 22 de junio de 1885, el gobierno dio a conocer una Ley de 71 artículos sobre la consolidación y conversión de la deuda nacional, decisión que implicaba suplantar la función principal del Congreso. Es decir, Porfirio asume una facultad que le correspondía al Poder Legislativo. Añádase que lo hace cuando las cámaras estaban en receso. Desde luego, semejante proceder lo justifica a partir de unas "bases" dadas por el Congreso a Manuel González, dos años antes, para expedir una ley sobre esta materia.