Explore "El arroyo" by Eliseo Reclus on Textopian. Read with annotations and highlights.
Consolémonos, no obstante. En el porvenir que nos prepara la explotación científica de la tierra y sus riquezas, la mayor utilidad del arroyo no será la de ser una fábrica de carne viva. El agua que entra en tan grandes proporciones en todos los organismos, plantas y animales, no cesará de emplearse, como actualmente se hace, en alimentar el mundo vegetal de sus orillas. Bebida por las raíces que se mojan en el arroyo, el agua sube de poro en poro por los intersticios capilares del suelo, hincha de savia multitudes sin fin de árboles y hierbas, y sirve así indirectamente á la alimentación del hombre por tubérculos, matas, hojas, frutos y simientes. En el trabajo agrícola es donde principalmente el arroyo se hace un poderoso auxiliar de la humanidad.
Después del sol, que lo renueva todo con sus rayos, el aire, que con sus vientos y la mezcla incesante de gases puede llamarse "hálito del planeta", el agua del arroyo es el principal agente de renovación. Por el amor inmenso que hacia todo cambio sentimos, escuchamos con satisfacción el relato de las metamorfosis, sobre todo, aquellos de nosotros que son aún niños y que el conocimiento de las inflexibles leyes no turba todavía su ingenua credulidad. Leyendo las "Mil y una noches", se complace nuestro espíritu viendo cómo los genios se convierten en vapor y los monstruos nacen de un reguero de sangre; nos gusta contemplar todos los objetos de la naturaleza, bajo los aspectos y formas que adquieren sucesivamente, lo mismo que en el aire caliente del desierto distinguimos tan pronto palacios con columnatas como ejércitos en marcha.