Capítulo 3
Parte 5: Cuarta Parte · Libro 12: Un Error Judicial
El Peritaje Médico y Una Libra de Avellanas
Capítulo 3Visible text2 paragraphs
El informe de los peritos médicos no fue favorable al acusado. Pero se veía claramente que Fetiukovitch no había depositado en él la menor esperanza. Este peritaje se verificó únicamente por haberlo solicitado Catalina Ivanovna, que había traído de Moscú a un médico eminente. La defensa, si bien no esperaba nada de este informe, también sabía que nada podía perder.
El desacuerdo entre los médicos motivó un incidente cómico. Los peritos eran el famoso especialista de que hemos hablado; el doctor Herzenstube, que ejercía en nuestra localidad, y el joven Varvinski. Los dos últimos estaban, además, citados como testigos por el fiscal. Primero se llamó al doctor Herzenstube, septuagenario canoso y casi calvo, de mediana estatura y robusta constitución. Era un hombre de conciencia, que gozaba de la estimación general, un corazón excelente, una especie de hermano moravo. Hacia mucho tiempo que vivía en nuestra ciudad. Era persona austera e inclinada a la filantropía. Visitaba a los pobres y a los campesinos en sus chozas, y no sólo no les cobraba nada, sino que les daba dinero para medicinas. En cambio, era testarudo como una mula: cuando se aferraba a una idea, no había medio humano de hacerle renunciar a ella. En la ciudad se sabía que el famoso especialista llegado de Moscú hacía poco se había permitido hacer observaciones francamente molestas sobre la capacidad del doctor Herzenstube. Aunque el doctor de Moscú no cobraba menos de veinticinco rublos por visita, no pocos aprovecharon su estancia en nuestra localidad para consultarlo. Los consultantes eran clientes del doctor Herzenstube, y el renombrado especialista criticó ante ellos los métodos curativos del doctor local. Llegó al extremo de preguntar a los pacientes apenas aparecía: «¿Quién lo ha engañado? ¿Herzenstube? ¡Ja, ja!» Como es natural, Herzenstube se enteró de esto.
