Explore "Amores" by Ovid on Textopian. Read with annotations and highlights.
No me siento aquí porque me interese el certamen de los generosos / corceles, aunque deseo que venza aquel a quien favoreces; vine por / hablar contigo, por acercarme a tu lado y porque no te sea desconocido / el amor que me infundes. La carrera atrae tus miradas; yo pongo en ti / las mías; contemplemos los dos el espectáculo que nos place, y hártense / en el de placer nuestros ojos. ¡Oh, feliz, sea quienquiera, el corredor / que tú favoreces, puesto que alcanzó la dicha de tu preferencia! ¡Que no / tuviese yo igual suerte! Entonces, librando los caballos de la estrecha / cárcel, me lanzaría a la carrera con ímpetu esforzado, y ya aflojaría / las riendas, ya sacudiría el látigo sobre los lomos, ya aproximaría las / ruedas casi hasta rozar la meta; mas si llegaba a distinguirte en medio / del torbellino, me detendría al instante, y las riendas abandonadas se / me caerían de las manos. ¡Ay!, mientras contemplaba tu rostro hermosa / Hipodamia, cuán cerca estuvo Pelops de caer muerto por la lanza del rey / de Pisa; pero al cabo venció, alentado por tu favor; así venzamos todos / los jóvenes gracias a los votos de nuestras queridas. ¿Por qué te / apartas en vano de mí? La grada nos obliga a estar unidos, las leyes del / circo nos ofrecen tales ventajas; mas tú no la estrujes, pues se siente molestada por el contacto de / tus codos, y tú, que asistes al espectáculo detrás de nosotros, recoge / por favor un poco las piernas y no claves tus duras rodillas en su / espalda. Veo que tu manto, medio desprendido, se arrastra por el suelo; / recógelo, o lo levantará mí solícita atención. Se sentía celoso por / cubrir tan lindas piernas; sí, se sentía celoso contemplándolas a su / sabor. Tales eran las de la veloz Atalanta, que Milanión hubiera querido / tocar con sus manos; tales las de Diana que, con la túnica a la / rodilla, acosa intrépida las fieras del bosque. Si me abraso por tales / piernas que no logré ver, ¿qué me habría pasado al descubrir las tuyas? / Añades fuego a la llama y aguas al mar. Por lo que he visto, sospecho / cuánto me enajenarían los tesoros, que velan tus vestidos transparentes.
En el ínterin, si quieres refrescarte la cara con un aire ligero, mi / mano se encargará gustosa de agitar el abanico. ¿O es, más bien que el / temple del aire, el fuego de mi alma lo que te abrasa y un amor / arrebatado prende en tu cautivo pecho?