Explore "De la constancia del sabio" by Lucio Anneo Séneca on Textopian. Read with annotations and highlights.
Entre los muchos vicios de que abundaba Cayo César, era admirablemente notado en ser insigne en picar a todos con alguna nota, siendo él materia tan dispuesta para la risa; porque era tal su pálida fealdad, que daba indicios de locura, teniendo los torcidos ojos escondidos debajo de la arrugada frente, con grande deformidad de una cabeza calva destituida de cabellos, y una cerviz llena de cerdas, las piernas muy flacas, con mala hechura de pies; y con todas estas faltas sería proceder en infinito si quisiese contar las cosas en que fue desvergonzado para sus padres y abuelos y para todos estados; referiré sólo lo que fue causa de su muerte.
Tenía por íntimo amigo a Asiático Valerio, varón feroz y que apenas sabía sufrir ajenos agravios.