El Señorío de los Incas coverCAPÍTULO 72
CAPÍTULO 72

De cómo Guascar envió de nuevo capitanes y gente contra su enemigo, y de cómo Atahuallpa llegó á Tomebamba, y la gran crueldad que allí usó, y lo que pasó entre él y los capitanes de Guascar

CAPÍTULO 72Visible text2 paragraphs
Pocos dias se tardaron despues que en el pueblo de Ambato el capitan Atoco fué vencido y desbaratado, cuando, no solamente en el Cuzco se supo la nueva, mas en toda la tierra se extendió, y recibió Guascar grande espanto y temió más el negocio que hasta allí. Mas, sus consejeros le amonestaron que no desmamparase al Cuzco, sino que enviase de nuevo gentes y capitanes.
Y fueron hechos grandes lloros por los muertos, y en los templos y oráculos hicieron sacrificios conforme á lo que ellos usan; y envió á llamar Guascar muchos señores de los naturales del Collao, de los Canches, Cañas, Charcas, Carangas, y á los de Condesuyo, y muchos de los de Chinchasuyo; y como estuviesen juntos, les habló lo que su hermano hacia y les pidió en todo le quisiesen ser buenos amigos y compañeros. Respondieron á su gusto los que se hallaron á la plática, porque guardaban mucho la religion y costumbre de no recebir por Inca sinó aquel que en el Cuzco tomase la borla, la cual habia dias Guascar tenia, y sabia el reino le venia derechamente. Y porque convenia con brevedad proveer en la guerra que tenia, nombró por capitan general á Guanca Auqui, hermano suyo, segun dicen algunos orejones, porque otros quieren decir ser hijo de Ilaquito. Con éste envió por capitanes otros principales de su nacion que habian por nombre Ahuapanti, Urco Guaranca é Inca Roca. Estos salieron del Cuzco con la gente que se pudo juntar, yendo con ellos muchos señores de los naturales, y de los mitimaes, y por donde quiera que pasaba Guanca Auqui, sacaba la gente que quería con lo más que era necesario para la guerra; y caminó á mas andar en busca de Atahuallpa, que, como hobiese muerto y vencido á Atoco, como de suso es dicho, siguió su camino endrezado á Tomebamba, yendo con él sus capitanes y muchos principales que habian venido á ganalle la voluntad, viendo que iba vencedor. Los Cañares estaban temerosos de Atahuallpa, porque habian tenido en poco lo que les mandó y habian sido en la prision suya; recelaban no quisiese hacelles algun daño, porque lo conocian que era vengativo y muy sanguinario; y como llegase cerca de los aposentos principales, cuentan muchos indios á quien yo lo oí, que por amansar su ira, mandaron á un escuadron grande de niños y á otro de hombres de toda edad que saliesen hasta las ricas andas, donde venia con gran pompa, llevando en las manos ramos verdes y hojas de palma, y que le pidiesen la gracia y amistad suya para el pueblo, sin mirar injuria pasada; y que con tantos clamores se lo suplicaron y con tanta humildad, que bastara á quebrantar corazones de piedra. Mas, poca impresion hicieron en el cruel de Atahuallpa, porque dicen que mandó á sus capitanes y gente que matasen á todos aquellos que habian venido, lo cual fué hecho, no perdonando sino era algunos niños y á las mujeres sagradas del templo, que por honra del sol, su dios, guardaron sin derramar sangre dellas ninguna.