Explore "Yo fui kovacsizado" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los médicos de cabecera, preparados para luchar contra la gripe y las anginas, tienden, en cambio, a mostrarse indiferentes con las lumbalgias. Sólo si se insiste mucho te envían a un traumatólogo que, a su vez, te encamina hacia radiólogos y analistas, de modo que, al poco, estás metido en tal laberinto de citas y fechas que acabas huyendo hacia la medicina privada. Y no es que los médicos me den miedo, siempre que ataquen de uno en uno.
Sabía esto, pero mi natural optimismo todavía me hacía creer que todo tiene cura en este mundo, sólo con tomar la precaución de apartarse de la Seguridad Social y encontrar a un médico que te reconozca en lugar de darte una receta.