Explore "Las guerras de los judíos" by Flavio Josefo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Estando Josefo en la administración de Galilea, según arriba hemos dicho, levantósele un traidor, nacido en Giscala, hijo de Levia, llamado por nombre Juan, hombre muy astuto y lleno de engaños, y el más señalado de todos en maldades, el cual antes habla padecido pobreza, que le había sido algún tiempo estorbo de su maldad que tenía encerrada. Era mentiroso y muy astuto para hacer que a sus mentiras se diese crédito; hombre que tenía por gran virtud engañar al mundo, y con los que más amigos le eran se servía de sus maldades; gran fingidor de amistades y codiciador de las muertes, por la esperanza de ganar y hacerse rico, habiendo deseado siempre las cosas muy inmoderadamente, y había sustentado su esperanza hasta allí con maldades algo menores. Era ladrón muy grande por costumbre; trabajaba en ser solo, mas halló compañía para sus atrevimientos, al principio algo menor, después fué creciendo con el tiempo. Tenía gran diligencia en no tomar consigo alguno que fuese descuidado, cobarde ni perezoso; antes escogía hombres muy dispuestos, de grande ánimo y muy ejercitados en las cosas de la guerra; hizo tanto, que juntó cuatrocientos hombres, de los cuales era la mayor parte de los tirios, y de aquellos lugares vecinos.
Este, pues, iba robando y destruyendo toda Galilea, y hacía gran daño a muchos con el miedo de la guerra deteniéndolos suspensos. La pobreza y falta de dinero lo retardaba y detenía que no pusiese por obra sus deseos, los cuales eran mucho mayores de lo que él de sí podía; deseaba ser capitán y regir gente, mas no podía; y corno viese que Josefo se holgaba en verle con tanta industria, persuadiále que le dejase el cargo de hacer el muro a su patria, y con esto ganó mucho y allegó gran dinero de la gente rica.