Explore "Las guerras de los judíos" by Flavio Josefo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando Nerón supo no haber sucedido las cosas en Judea prósperamente, quedó muy amedrentado, pero guardólo en secreto porque era así necesario, y fingiéndose airado delante de todos voluntariamente, se indignaba, diciendo que había todo aquello sucedido, más por la negligencia de sus capitanes, que por la virtud y valor de los enemigos; pero pensaba serle muy conveniente menospreciar lo acontecido, teniendo respeto al peso del gran imperio que regía; y por parecer que tenía mayor ánimo de lo que las adversidades requerían, aunque el cuidado que tenía mostraba claramente qué turbados tuviese sus pensamientos, y cuán triste estuviese en pensar a quién pudiese seguramente encomendar el cargo de todo el Oriente, que tan revuelto estaba, el cual tomase venganza de los judíos, que se rebelaban, y prendiese todas las otras regiones s naciones cercanas a éstas, que con el mismo mal estaban ya corrompidas.
Halló, pues, para estas necesidades a Vespasiano con ánimo no menor que las cosas requerían, el cual emprendiese una guerra tan importante, porque era varón ejercitado en ella desde sus primeros años hasta la vejez, y porque había ya dado señal de su virtud manifiesta al pueblo romano, apaciguando el Occidente, que estaba muy revuelto por los germanos, y había sujetado con armas toda la Bretaña, que nunca fué combatida por los romanos hasta entonces, por lo cual fué causa de que Claudio, su padre, triunfase sin poner trabajo en alcanzarlo,