Explore "Las guerras de los judíos" by Flavio Josefo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hasta ahora duraron las disensiones y discordias en Galilea entre los ciudadanos y naturales de allí; y después de apaciguados todos, poníanse en orden contra los romanos.
En Jerusalén trabajaba el pontífice Anano, y la gente poderosa, enemiga de los romanos, en renovar los muros; hacíanse dentro de la ciudad muchos instrumentos de guerra, muchas saetas y otras armas; y los mancebos eran muy diligentes en hacer lo que les mandaban. Estaba toda la ciudad llena de ruido, y los que buscaban y querían la paz, tenían gran tristeza; y muchos que consideraban las grandes muertes que había de haber, no podían dejar de llorar, pareciéndoles que todo era muy dañoso, y que se habían de destruir. Los que deseaban la guerra y la encendían, fingían a cada hora cuanto les parecía; y ya se mostraba la ciudad en estado de ser destruída antes que los romanos viniesen.